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Deducciones en Ropa, Restaurantes y Obsequios en el Impuesto a las Ganancias

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Siempre existió un interrogante sobre qué conceptos puede computar un contribuyente como deducciones del Impuesto a las Ganancias en las liquidaciones, sin que resulten impugnados. Vestimenta, maquillaje, restoranes, alquileres, hoteles, obsequios, propinas, hoteles, pasajes y honorarios, entre otros, se encuentran en una especie de limbo legal, donde todo queda supeditado a la contemplación subjetiva de la AFIP.

Sin embargo, es bueno recordar que la premisa del Impuesto es aceptar como deducción todo gasto necesario para la realización de la ganancia. Con esta premisa, entonces, pasamos a analizar los puntos particulares de la deducción de ropa, restaurantes y obsequios en el Impuesto a las Ganancias:

  • Vestimenta y maquillaje:

Para admitir su deducción, se debe contemplar si existe constante exposición pública como para requerir de una adecuada vestimenta, ocasiones habituales como reuniones sociales de las que debe tenerse en cuenta las modas y la variedad de vestimenta tornan necesaria la realización de dichos gastos. En éstos casos se considera el mantenimiento de la imagen y apariencia como “partes integrantes del un capital puestos al servicio de su actividad”.

Este criterio puede aplicarse a la vestimenta de un abogado, contador, médico, ingeniero, entre otros y también podría aplicarse a personas que no posean títulos profesionales pero que necesitan proveerse de vestimenta adecuada por que tienen como actividad la atención al público o que sin tener contacto con clientes, quieran mantener una buena presencia en el ámbito laboral. En el régimen de retención de cuarta categoría sólo se contemplan determinadas deducciones, por lo que los empleados en relación de dependencia se ven privados de la misma.

  • Gastos en restoranes:

Estos gastos pueden considerarse gastos de representación, de acuerdo con lo establecido en el artículo 87 de la Ley del Impuesto a las Ganancias. Por lo tanto, sólo puede ser deducido por empresas y no por particulares. También comúnmente se los trata de como gastos de “movilidad y viáticos” encuadrados en el artículo 82 de la ley.

Teniendo en cuenta que la AFIP no se expresó con respecto a tales importes -excepto para viajantes de comercio-, la única limitación admisible es la razonabilidad del gasto, ya que la omisión del fisco al respecto no puede impedir el derecho de la deducción. Esta razonabilidad se debe relacionar con la actividad desarrollada y el monto de los ingresos obtenidos por el ejercicio de la misma.

Se entiende que “el concepto de la razonabilidad adquiere un alto grado de subjetividad y lo ideal sería la existencia de parámetros de acuerdo a la ganancia bruta o similares”.

  • Obsequios y regalos:

La ley no contiene ninguna disposición que impida la deducción de “gastos de representación” para quienes obtienen rentas de cuarta categoría, y que a pesar de encontrarse como deducción de tercera categoría, no implica exclusividad de la misma.

También se debe contemplar la razonabilidad del gasto ya que si tienen vinculación con la actividad gravada del contribuyente y considera justificado el motivo del gasto a tenor de los usos y costumbres en nuestro país, no habría mayor inconveniente, si bien en la Ley del Impuesto a las Ganancias lo considera como gasto de tercera categoría, podrían encuadrarse dentro del concepto general del artículo 80 de la ley como gasto destinado a obtener, mantener y conservar las ganancias gravadas.

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